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La Blanca: arqueología maya para impulsar la cooperación al desarrollo y preservar el medio ambiente

Palacio de la acrópolis de La Blanca antes de su excavación. Foto: PLB

Palacio de la acrópolis de La Blanca antes de su excavación. Foto: PLB

La Blanca es una antigua ciudad del periodo clásico de la cultura maya enclavada en el norte del Petén, en la Guatemala más septentrional. El proyecto arqueológico que ha permitido su excavación y puesta en valor está liderado por Cristina Vidal, profesora de Historia del Arte de la Universitat de València, y Gaspar Muñoz, de la Universitat Politècnica de València, e inició su andadura ya en el año 2004.

La Blanca es una antigua ciudad del periodo clásico de la cultura maya enclavada en el norte del Petén, en la Guatemala más septentrional. El proyecto arqueológico que ha permitido su excavación y puesta en valor está liderado por Cristina Vidal, profesora de Historia del Arte de la Universitat de València, y Gaspar Muñoz, de la Universitat Politècnica de València, e inició su andadura ya en el año 2004. Desde entonces, la Universitat forma parte de él, a través de la convocatoria de Proyectos de Cooperación al Desarrollo, promovida por el Vicerrectorado de Relaciones Internacionales y Cooperación y gestionada por la Fundació General de la Universitat.

“De los mayas antiguos debemos aprender el respeto por la naturaleza y su habilidad para dominar un medio ambiente extremo como es la selva tropical lluviosa, del cual supieron sacar provecho pero sin acabar de forma indiscriminada con sus especies vegetales y animales”. En estos términos se expresa la profesora Cristina Vidal para referirse a los principales rasgos de la civilización maya precolombina. “Sin duda, fue una de las más avanzadas de la Antigüedad, tanto por sus logros intelectuales y científicos como por su intensa actividad constructiva”, añade.

En el sitio arqueológico de La Blanca es fácil hacerse eco de estas afirmaciones. Es un yacimiento de primer rango que ha facilitado a los científicos la investigación de los periodos maya más antiguos (hasta el posclásico temprano). Su acrópolis se alza majestuosa sobre la cuenca del Río Mopán e indica, probablemente, que este lugar hizo las veces de punto de control fronterizo, así como de centro de comercio e intercambio.

“El proyecto se puso en marcha en 2004, tras haber realizado la fase de identificación en 2003. Los resultados de esta primera prospección nos permitieron determinar que el sitio arqueológico de La Blanca reunía las condiciones básicas para llevar a cabo todos los objetivos planteados en el proyecto”, recuerda Vidal.

Estos objetivos, según explica la profesora de la Universitat de València, son la investigación arqueológica del asentamiento, emplazado estratégicamente en una cuenca fluvial y, por lo tanto, con un papel importante en la Antigüedad; el establecimiento del grado y el tipo de relación que mantuvo con los otros centros del entorno a nivel político y comercial; la puesta en valor del patrimonio cultural y natural de las ruinas arqueológicas, poseedoras de una excepcional arquitectura monumental, pero apenas visible por la espesa vegetación que cubría los edificios; emprender acciones de cooperación al desarrollo con el fin de contribuir al desarrollo integral sostenible de las comunidades locales; y la puesta en marcha de un programa de cooperación internacional en el ámbito universitario con la participación de profesores y estudiantes guatemaltecos y españoles en las actividades de investigación y desarrollo. “Forman parte de este programa las universidades de València, Politècnica de València y San Carlos de Guatemala”, señala Cristina Vidal.

En estas fechas, la práctica totalidad de los objetivos se han cumplido: ha concluido la fase de puesta en valor del sitio, y las investigaciones y las acciones de cooperación se encuentran en su fase final. También se han publicado cuatro monografías sobre el proyecto, así como numerosos artículos, capítulos de libros y presentaciones en congresos internacionales. “Dos miembros del proyecto han defendido ya sus tesis doctorales, otros seis se encuentran en proceso de realización de las mismas y se han presentado trabajos de fin de máster en las tres universidades participantes”, afirma la profesora valenciana.

EL PROYECTO, EN CIFRAS

Durante cerca de una década, se han desarrollado temporadas anuales de campo por un periodo de dos a tres meses. “El pasado mes de diciembre concluimos la novena”, apunta Vidal.

A lo largo de todo este tiempo, La Blanca ha reunido en Guatemala a arqueólogos, historiadores del arte, arquitectos, restauradores, topógrafos, químicos, físicos y expertos en cooperación al desarrollo. Y es que han participado en el proyecto en torno a setenta técnicos, entre profesores, becarios de investigación, estudiantes y personal de laboratorio, de procedencia española y guatemalteca, principalmente, pero también practicantes de otras universidades europeas y australianas. Aparte, el proyecto ha contado con una cincuentena de trabajadores locales para llevar a cabo las excavaciones arqueológicas.

El sustento económico de este proyecto ha provenido hasta ahora del Ministerio español de Educación, Cultura y Deporte; la Agencia Española de Cooperación Internacional; la Universitat de València, a través del programa 0,7 ‘Una Nau de Solidaritat’; y la Politècnica de València. A su vez, este gran proyecto alberga otro de carácter específico, ‘Grafitos mayas’, un estudio de inscripciones halladas en el estuco de las paredes interiores de la acrópolis y realizadas, al parecer, en la última fase de ocupación del lugar. Son grafitos que representan figuras humanas y animales. Este subproyecto, que ha dado lugar a una base de datos donde se registran todos los grafitos investigados, ha contado con financiación de la Generalitat Valenciana.

Sin embargo, según ha señalado Vidal, los programas sostenidos por la Agencia Española de Cooperación han sido “eliminados” en esta última campaña y la subvención del Ministerio de Cultura concedida para el proyecto de 2012 (32.000 euros) ha sido paralizada por el Ministerio de Hacienda al incumplir la Generalitat el objetivo de déficit fijado por el Gobierno. A pesar de todo, la campaña arqueológica de 2012-2013 se pudo realizar “gracias a la financiación de la Fundación holandesa Príncipe Claus, con la que se han rescatado las pinturas murales de El Chilonché, unas pinturas que estaban en peligro de extinción por culpa de los saqueos, y los programas de desarrollo comunitario han continuado mediante la financiación del programa 0,7 de la Universitat”, dice la directora del proyecto.

El interés científico, cultural, medioambiental y de desarrollo local que supone el Proyecto La Blanca ha suscitado el apoyo de la Universitat de València desde el principio. Así, desde 2004, la institución académica ha proporcionado profesorado, becarios de investigación y estudiantes, y ha participado en la financiación de los viajes de desplazamiento a Guatemala. Además, gracias a las subvenciones concedidas a través de la Convocatoria de Proyectos de Cooperación al Desarrollo, gestionada por la Fundació General de la Universitat de València, se han llevado a cabo acciones de desarrollo, como la creación de un Centro de Visitantes en la entrada a las ruinas de La Blanca (2007), la musealización y capacitación de guías locales para este centro y el sitio arqueológico (2009) y el fortalecimiento comunitario para la generación de alternativas sostenibles al desarrollo de la aldea (en proceso desde 2011).

Todo ello ha hecho posible la puesta en valor del yacimiento que ha reportado en la población local la recuperación de su patrimonio cultural, sepultado bajo la vegetación durante más de un milenio; hacer del asentamiento un motor económico a través de la llegada de turistas; la formación de la población infantil y adulta en el ámbito de la conservación del patrimonio mediante talleres de sensibilización impartidos por el Proyecto La Blanca; el acceso al diploma de Guías Turísticos dirigido a la población adulta local tras las capacitaciones ofrecidas por este proyecto junto con el Instituto Nacional de Turismo de Guatemala (INGUAT); el refuerzo del sentimiento de identidad cultural; y la creación de una fuente de trabajo para hombres y mujeres durante las temporadas de campo en el sitio arqueológico.

El trabajo de nueve años ha dado, pues, sus frutos; y así ha sido reconocido en 2013 con el premio ‘Best practices in site conservation’, otorgado por el prestigioso Archaelogical Institute of America (AIA), por tratarse de un proyecto con una aproximación global a la preservación del sitio, que combina la investigación científica y la conservación del patrimonio cultural con el desarrollo económico y educativo local.

Puedes ver un vídeo informativo y escuchar una entrevista a la investigadora Cristina Vidal en Infouniversitat, el periódico digital de la Universitat de València.

También puedes consultar toda la información sobre el Proyecto La Blanca en la web www.uv.es/arsmaya

Fecha de actualización: 22 de Marzo de 2013

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